jueves, 15 de noviembre de 2012

EL 20 HUELGA GENERAL - BLOQUEOS Y SOLIDARIDAD DE CLASE

PARTICIPACION EN LA HUELGA GENERAL 20 DE NOVIEMBRE

Coordinadoras Sindicales contra las Burocracias y los Partidos patronales: Corte en Sante Fe y Azcuenaga: Por emergencia salarial - No al impuesto a las ganancias - Basta de Precarización Laboral- Basta de Despidos - Pase a Planta Permanente - 82% móvil de jubilación - No al ajuste en la Educación Pública - Desprocesamiento a todas y todos los luchadores obreros y populares - Contra las leyes antiterroristas - No al pago de la Deuda Externa









 NO AL GOBIERNO DEL AJUSTE Y LAS ART - 

NI A LA PLAZA DEL OPORTUNISMO ELECTORAL

UNIRSE DEDE ABAJO, ORGANIZARSE COMBATIENDO

Ante la dictadura del Capital y la complicidad eterna de las burocracias sindicales, como clase trabajadora continuamos dando, en los últimos años claros ejemplos de resistencia. Cada conflicto sectorial, cada elección de delegado o delegada, cada comisión interna en lucha, cada fábrica recuperada con control obrero, son trincheras donde las y los trabajadores resistimos el embate del capitalismo y enfrentamos a los oportunistas, a los chupasangre, a los entregadores y a los traidores burócratas de hoy y de siempre.

Entendemos nuestras acciones de resistencia cotidiana como continuidad de una extensa y heroica lucha de nuestra clase, no solo en la disputa económica con el Capital, sino también en el esfuerzo indeclinable por dar forma, cuerpo y masividad a la propuesta de liberación social tan necesaria y debatida incansablemente en forma  autónoma de los patrones, de los partidos políticos y del Estado.  Cada lucha que apunta a debilitar al patrón, cada enfrentamiento contra el modelo político y económico de la burguesía, cada pelea contra el avance de los monopolios económicos amparados por el imperio, no son ni más ni menos que los latidos de una clase trabajadora que sigue, herida, pero viva, resistiendo. Una de las heridas con las que cargamos, son nuestros 30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos, entre los cuales se encuentran cientos de delegados, referentes y militantes de nuestra clase, y con cuyo proyecto social y político por el que entregaron sus vidas es con el que hoy seguimos en deuda. Herida abierta también los son el individualismo, el reformismo, el apoliticismo, la fragmentación y dispersión de nuestras fuerzas, males que avanzan y amenazan constantemente a la tan necesaria Unidad de las y los trabajadores.  Entendemos que, así como el Capital y el Imperialismo son enemigos de los pueblos y sus trabajadores, lo es también su cómplice histórico: la Burocracia. Sabemos que hay un sindicalismo empresarial que está íntimamente consustanciado en el ejercicio burocrático de sus estructuras y que su sustento económico depende del capital concentrado y de las políticas que impone el imperio. Pero también entendemos que la burocracia ha penetrado otras organizaciones políticas y sindicales en cuyos ámbitos algunas de sus conducciones la han adoptado como forma de vida, y que también se expresa en las defecciones a la hora de ponerse al frente de los conflictos, o en algunas de las acciones sectarias de sus bases. Entendemos por burocracia, no sólo la imposición de los “aparatos”, sino también la expresión de un sindicalismo que se apoya en la superestructura, que niega la participación de los trabajadores, y termina siendo polea de transmisión de la confusión, la fragmentación y dispersión de nuestras fuerzas para que las clases dominantes sigan ejerciendo su poder.   A ello debemos oponerle un sindicalismo que dispute el poder a la burguesía para construir el poder del Pueblo y su clase Trabajadora. Un sindicalismo autónomo de los patrones, del Estado y de Todos los partidos políticos. Un sindicalismo que encabece las luchas concretas en cada sector y fábrica, y las enmarque en la más amplia propuesta de construcción de un sistema más equitativo y justo en nuestro país, en nuestra América y en el mundo entero. En este último modelo sindical nos identificamos. Un sindicalismo clasista y antiimperialista. Un sindicalismo que disputa las herramientas de la clase trabajadora, como lo son los sindicatos (la mayoría en manos de las burocracias) para sumar fuerzas en la disputa económica y política, en defensa de los intereses de las y los trabajadores. Un sindicalismo que se encuentra con otras fuerzas en una constante unidad de acción, profundamente hermanado con las organizaciones y movimientos que se proponen la liberación nacional y social. Un sindicalismo que es participativo, democrático, asambleario y que se proyecta en forma integral en la disputa de poder contra el Capital. 

La necesidad de estar a la altura de las circunstancias con el momento actual, fuerza la necesidad de pensar y reprensar los marcos de Unidad como para que estos no se vuelvan una mera apelación retórica sino una construcción evidente que empiece a cambiar la correlación de fuerzas a favor de los trabajadores, que somos aquellos a los que se nos enajenan las riquezas mismas que producimos día a día.
 A la lucha de cientos de militantes sindicales que pelean por la elección de su delegado/a en el sector de trabajo y bregan por la recuperación y democratización de sus gremios,  se va volviendo urgente y como siempre necesaria acompañarla con el levantamiento de las banderas de la solidaridad de clase como único recurso posible para enfrentar las políticas de ajuste, saqueo y exclusión que se nos imponen.
El capitalismo en serio, promulgado por Cristina durante el verano y la sintonía fina, realmente vienen a confirmar para quiénes son los privilegios y de qué lado de los intereses en pugna está la Presidenta. Por más maquillaje de falso nacionalismo grandilocuente que intente, queda claro cuando viene a validar un impuestazo a los sectores populares, así como también de la abnegada defensa de la burguesía industrial en los organismos internacionales, como lo fue su reciente incentivo y respaldo a Monsanto para que avance aún más, ahora colonizando transgenicamente también nuestra Patagonia. Y así la descarada y “revolucionaria” entrega y saqueo continúan. El ahora “progresista” pago de la Deuda Externa nos sigue exprimiendo hasta lo que no tenemos, hipotecando nuestras vidas y la de generaciones que vendrán. La multiplicación actual de los subsidios directos, o a través de la compra de deuda privada, los techos salariales por paritarias, el encajonamientos de la ley de repartos de ganancias, así como el financiamiento a través de los salarios al sector privado, el sostenimiento del valor de cambio y la inflación inherente a él que se paga con la depreciación del salario real obrero, todo esto no impidió ni por un segundo sino que fomentó la masificación de despidos, cierre de fabricas, decretazos salariales por debajo del piso inflacionario con complicidad de las burocracias sindicales y la suspensión de negociaciones colectivas paritarias. Y el gobierno como guardián celoso de todo esto. No vaya a ser que se pierdan los márgenes de acumulación que tan felices hicieron a los funcionarios políticos de turno, a los nenes bien de la Cámpora y a los dirigentes sindicales corrompidos por los beneficios del poder económico y político. Cada uno encontrando su simple o extravagante felicidad, algunos en su descarado rol de empresarios sindicales a favor del gran Capital concentrado, otros en su cómodo estilo de vida burgués alcanzado, como otros que han conseguido saltar a sus jubilaciones de privilegio entregando a manos de los partidos políticos de la burguesía los sueños y anhelos de liberación que por años luchó y sigue luchando nuestra clase.
Pero todo esto, a lo que sumamos la apuesta al gran capital para sostenerse, la monopolización de la producción y concentración de la plusvalía, el subsidio a la pobreza y las superganancias de los bancos y transnacionales, es que no se puede sostener tan impunemente tanta mentira sin un costo político. Hoy nos favorece, una vez más, la unidad de la superestructura: del gobierno, empresarios y burocracia sindical. Para ver sin filtro alguno la verdadera cara de la continuidad de nuestra dependencia económica y política a los intereses ajenos al pueblo y a su clase trabajadora. Dicha unidad que se nos presenta en forma descarada para sostener entre otros compromisos, los asumidos hace poco en la Declaración Final del G20 firmada por Cristina sin vergüenza alguna. En la cual garantiza negocios favorables para inversionistas extranjeros, su compromiso con el libre comercio, la expansión de los mercados, su oposición a cualquier clase de proteccionismo, y asume beneplacitamente las reglas de juego de la Organización Mundial de Comercio. Mientras nuestras compañeras y compañeros pelean a destajo contra las dirigencias que coparon los sindicatos hace décadas para entregarnos a estas políticas humillantes, el gobierno, como siempre, los recibe y reconoce como interlocutores validos de los trabajadores. Omitiendo que en este momento histórico por fin hemos logrado separar gran parte de ellos de una vez por todas del movimiento obrero organizado; y no hay historia alguna que no los condene como traidores a los intereses de los trabajadores, parias de toda solidaridad y misericordia a la hora de la condena popular, 

y señalados por siempre como entregadores de la vida de compañeras y compañeros luchadores, como el caso del colaborador reconocido del Batallón 601 en la Dictadura Militar última, Gerardo Martínez de la UOCRA con el que la presidenta se muestra en cada acto en forma desafiante.   La bronca no se hace esperar. Algunos apretados por sus bases, por sus bolsillos o por la intención de voto de su partido político en las próximas elecciones, se ven obligados a poner la cara y definirse. La multiplicación de delegaciones combativas y las respuestas represivas de la burocracia son solo los síntomas del quiebre de un status quo gremial, en el que la dirigencia no es representativa de nuestros intereses y que ya no se condice con el momento histórico. La fractura de las centrales sindicales no deja más que expresar esto.  Mas allá de sus alineamientos políticos, que claramente existen, la burocracia sindical, tanto de la CGT como de la CTA, también entra en crisis cuando es en muchísimos casos desbordada por sus propias bases. Se ven obligados por la depreciación objetiva del valor real del salario obrero frente a la canasta básica, por la inequidad en el pago de asignaciones familiares y los impuestazos. Como es el caso de la bronca generada por el sostenimiento de impuestos que gravan como ganancia al salario de un sector de los trabajadores mientras no se le cobra un peso de retenciones a las empresas mineras, pesqueras, laboratorios y las que se asocian con la YPF “estatizada”. Los impuestos no caminan en relación directa y pareja con los márgenes de ganancia de las empresas. La reproducción de la precariedad laboral llegando a niveles de explotación descarada con tercerizaciones, contratistas, capataces y gerentes de la pobreza que sin descaro el gobierno “genera”, donde los márgenes de rentabilidad obrera en la obra pública superan con creces los magrísimos sueldos.
Del propio Ministerio de Desarrollo Social y del Ministerio de Trabajo se promueven puestos de trabajo estatal precario sin estabilidad laboral, sin cobertura social alguna, sin contratación transparente desligándose la patronal de algún compromiso en la relación laboral. Estos trabajadores también dieron el paso organizativo y decidieron  sindicalizarse a pesar de la infame negación de los gremios de abrirles las puertas y darles protección solidaria frente a la orfandad y crueldad del sistema. En fin, todo esto lleva a una incomodidad que cuestiona el entreguismo de las burocracias en un momento en que el poder contestatario de las masas va creciendo exponencialmente. Sabemos que el ir encontrándonos y ganando confianza política sólo es posible en la acción misma; y entendemos que este será un proceso lento, intenso pero no menos importante y necesario. 
En ese sentido, y como primeros pasos nos proponemos convocar a la mayor cantidad posible de compañeras y compañeros delegados, comisiones internas y sindicatos en lucha para debatir en forma plenaria las acciones a encarar  para potenciar nuestras resistencias sectoriales, en una Coordinación mayor que nos permita visualizar nuestros reclamos y articular con otras coordinadoras y corrientes sindicales las acciones necesarias para enfrentar en conjunto las adversidades que se nos presentan.
Por ello varias agrupaciones político sindicales, delegadas, delegados y comisiones internas de distintos sindicatos y ramas de actividad, como estatales, docentes, obreros de la construcción, cooperativistas, obreros industriales, gráficos, judiciales, etc.,  abrimos mediante este documento la construcción de un espacio sindical que aporte su grano de arena en el esfuerzo de UNIDAD DE LOS QUE LUCHAN y por la efectiva y concreta SOLIDARIDAD DE CLASE en la recuperación de los gremios, en la presencia unitaria en los conflictos sectoriales y en la intención decidida por CONQUISTAR PARA EL MOVIMIENTO OBRERO UNA CONDUCCION REVOLUCIONARIA. 

·   Por la construcción de un movimiento obrero clasista, combativo y antiimperialista

·   Por el levantamiento de las banderas de la solidaridad de clase que son las mas sublimes que hemos sabido construir los y las trabajadoras
·   Contra la precariedad laboral y la tercerización
·   Contra el impuesto a las ganancias que gravan el salario obrero
·   Por Emergencia Salarial - Contra el IVA en la canasta básica
·  Por la reducción de la jornada de trabajo sin baja salarial – Contra la Desocupación
·  Por aumento general de salarios y jubilaciones
·  Contra los despidos
·  Por mejores condiciones de trabajo
·  Contra la represión
·  Por la libertad y democracia sindical
·  Por la libertad y el desprocesamiento de todas y  todos los luchadores obreros y populares

“No debe quedar en todo el país una comisión interna, un sindicato, una regional adicta al colaboracionismo.
No basta con poner un sindicato o un gremio en pie de lucha por la liberación nacional, hay que coordinar su acción con otros gremios y con su regional. Y si esa regional está en manos del colaboracionismo, hay que sacársela o crear otra, hay que autoconvocarse…Para que sea verdad lo que se dijo en el congreso normalizador: que aquí se acabó la hora de lo dirigentes, y empezó la hora de los militantes, la hora del pueblo argentino. “ (CGT de los Argentinos )
SOLO EL PUEBLO SALVARA AL PUEBLO

 
FRENTE SINDICAL DE CONVOCATORIA POR LA LIBERACION NACIONAL Y SOCIAL