domingo, 14 de marzo de 2010
sábado, 6 de marzo de 2010
Equidad de Género: UN DIA DE REFLEXION, DE ACCION Y DE ESPIRITU LIBERTARIO



Los hombres y mujeres trabajadoras del Estado tenemos la obligación de terminar con los privilegios para unos pocos, mientras las grandes mayorías postergadas son excluidas de la posibilidad de proyectarse en un futuro de prosperidad.
Somos las mujeres y hombres Trabajadores del Estado, que tenemos la información, la formación, el conocimiento de las políticas públicas que deberían llegar a los sectores que más lo necesitan. Somos los y las trabajadoras del Estado que tenemos en nuestras manos la herramienta que debería construir, recuperar y desarrollar las áreas estratégicas de la producción, el manejo de los recursos naturales, las áreas de servicios básicos para el Pueblo, políticas que sean planificadas en un proyecto nacional de inclusión, que nos ponga de pie y no de rodillas frente a los poderosos del mundo. Fue, es y será, ante todo, nuestro deber recuperar un Estado al Servicio del los intereses del Pueblo.
En este sentido es que todas las mujeres trabajadoras, que padecemos, en general como parte de nuestros pueblos, las consecuencias del sometimiento a los intereses del capital extranjero y las burguesías locales; y en lo particular, la violencia laboral, familiar, el abuso sexual, la discriminación, el sometimiento, la humillación, la feminización de la pobreza, los bajos salarios, etc., debemos en este día tomar conciencia de nuestras fortalezas cada vez que nos hemos encontrado y organizado.
En muchas ocasiones hemos podido trascender al tiempo protagonizando actos desprendidos y heroicos en función de la liberación nacional y social. El poder de transformar nuestras realidades ha sido comprobado a lo largo de la historia, en hechos que datan desde la antigua Grecia con la desarmadora de ejércitos, Lisistrata; o con la firmeza de las mujeres espartanas, formando hombres guerreros para las luchas de su pueblo.
Nuestro espíritu libertario permanece encendido, y lo compartimos con nuestros hombres y compañeros. Es el mismo que expresaron las mujeres de la Revolución Francesa, las mujeres anarquistas y socialistas de fines del SXVIII, y las de principio del SXIX, en pleno auge de la Revolución Industrial. Allí comienzan las primeras huelgas de mujeres de la industria textil en EEUU, mayoritariamente inmigrantes. En una de ellas, en 1908, mueren calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York; el incendio se provoca cuando las mujeres que ocupaban la fábrica se niegan a abandonarla y son reprimidas con bombas incendiarias. Protestaban por BAJOS SALARIOS Y LAS INFAMES CONDICIONES DE TRABAJO. En aquellas huelgas, que se suceden durante varios años, y tras la amplia solidaridad internacional recibida, va tomando fuerza el compromiso de conformar un movimiento internacional por los derechos humanos de las mujeres. Es entonces que en 1910, en Copenhague, representantes del insistente trabajo militante de miles de mujeres de 17 países, entre las que se encontraban las de la Liga Espartaquista, como Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin, proclaman el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Un año después, dando continuidad a la decisión tomada, reafirman el compromiso, entre otras consignas, por el derecho al voto, el de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional, a la no discriminación laboral, mejoras en las condiciones para las mujeres emigradas y por la abolición de la explotación infantil.
Nuestra América Latina también fue escenario candente de las luchas emancipatorias contra el colonialismo y la opresión. Y como es de esperar, aquí también hubo cientos de mujeres heroicas de las que muchas veces la historia oficial se olvida. En las tierras de la Patria Grande ya resistían las mujeres indígenas, la inolvidable Bartolina Sisa, nuestra General inquebrantable y decidida Juana Azurduy al frente en las batallas por la Independencia (una de ellas la libró en el Cerro Potosí un 8 de marzo de 1816). Mujeres en las que nos identificamos sin duda muchas mujeres que seguimos luchando por la liberación de nuestros pueblos del yugo foráneo.
Con toda esa historia nos adentramos al SXX, y las mujeres de ATE no somos ajenas a la historia de nuestro sindicato fundado en 1925. Continuamos empujando el movimiento, por el que pasaron valiosísimas compañeras anarquistas, comunistas, socialistas, peronistas, y que sin duda parió y elevó popularmente al rango de Capitana a la compañera Evita. Con ella la incorporación masiva de la mujer a la política fue irreversible, y sobre todo de las más humildes. Desde el voto femenino, hasta la decisión de inundar los despachos oficiales que eran para unos pocos hombres, e ingresar pateando puertas a las burocracias sindicales machistas en las organizaciones obreras. Mujeres de todos los puntos del país irrumpimos organizándonos en defensa de las presas y presos políticos, por la aparición con vida de las y los compañeros, y contra la tortura. Miles de compañeras dieron su vida en las organizaciones políticas armadas que se enfrentaron a las reiteradas dictaduras cipayas de los grandes capitales, y son también parte del torrente que alimenta nuestras almas, viseras y músculos que nos mueven a continuar.
Hoy como ayer persisten grandes injusticias, a las que agregamos la imposibilidad de decidir sobre nuestros cuerpos, la falta de provisión efectiva de anticonceptivos gratuitos para no abortar y del aborto legal para no morir, la violencia laboral y doméstica, la trata de personas, la negación de las instituciones en aplicar las conquistas legislativas que con tanta entrega las mujeres hemos conseguido. Hay mucho por recuperar, hay mucho todavía por conquistar, pero esta claro que contra lo que no pudieron, por más aberraciones que padecimos y padecemos, y con lo que no podrán, gracias a nuestra historia y memoria, es que:
SOMOS CONCIENTES QUE PUDIMOS –
SOMOS CONCIENTES QUE PODEMOS- ESTAMOS DECIDIDAS A REALIZARLO:
POR LA RECUPERACION DE UN ESTADO
AL SERVICIO DEL PUEBLO
PARA LIBERERAR LA NACION
Y CON ELLA NUESTRAS VIDAS
AGRUPACION POLITICO-SINDICAL “TOLO ARCE”- ATE-SENASA
EN EL FRENTE SINDICAL DE
CONVOCATORIA POR LA LIBERACION NACIONAL Y SOCIAL
Nacionales: Debate junto a otras Organizaciones Políticas Nacionales




Por Jorge Luis ELIZONDO *
Desde hace más de tres décadas los argentinos nos hemos acostumbrado a convivir con la deuda externa. Cada hijo que nace viene con una cuota parte de esa deuda ilegítima, impagable y eterna.
La dictadura realizó el trabajo sucio previo para convertir el endeudamiento en una enfermedad crónica que corroe desde entonces el organismo social y la vida de los argentinos, de forma tal que los gobiernos constitucionales posteriores han podido justificar el abandono de todo proyecto nacional de desarrollo autónomo con la supuesta imposibilidad de rehuir el cumplimiento puntual del pago de los “servicios de la deuda”.
Otra solución –se nos viene diciendo desde 1983- es imposible. Ni siquiera la moratoria o la suspensión de los pagos como decisión soberana en función del desarrollo económico y social, ha figurado en la agenda de los gobiernos posibilistas y entreguistas, que en este aspecto han sido continuidad de la dictadura. En muchas oportunidades se ha hecho referencia a la necesidad de respetar los compromisos contraídos por el Estado argentino, aún durante la etapa de la dictadura, lo que implica negar toda ruptura y consentir la continuidad jurídica de la misma.
Lo primero que se plantea en relación a la deuda es la ilegitimidad de su origen: una dictadura genocida contrajo esta deuda en beneficio del capital financiero internacional y de la gran burguesía terrateniente e industrial de nuestro país, y para que ello fuera posible impuso el terrorismo de Estado: la desaparición forzada de personas, las detenciones sin proceso, las torturas, las cesantías y la persecución política y gremial.
No sólo se trata de deuda pública, de empréstitos contraídos por el Estado, sino también de deuda privada de las grandes corporaciones que fuera convertida en deuda pública por la acción de un joven Domingo Cavallo que hizo sus primeras armas como Presidente del Directorio del Banco Central de la dictadura.
Pero hay otro aspecto, que no siempre se pone de relieve para demostrar la ilegitimidad de la deuda: el hecho de que ese dinero nunca fue utilizado en beneficio del desarrollo de nuestro país, ni siquiera ingresó al mismo; sino que –por el contrario- la deuda externa fue empleada para destruir su economía, quebrar empresas y suprimir puestos de trabajo.
Hay muchos genocidas que hoy están siendo juzgados –y algunos condenados- por los tribunales de nuestro país; pero ninguno de los genocidas sociales y económicos, como Martínez de Hoz, Cavallo o Dromi –por citar algunos ejemplos- han sido condenados, ni siquiera enjuiciados por los graves crímenes cometidos contra el pueblo argentino.
Este genocidio social continúa y se profundiza durante el menemismo a una escala sólo imaginable en países que han sufrido el holocausto de la Segunda Guerra Mundial, con su trágico epílogo nuclear en Hiroshima y Nagasaki. La diferencia es que en nuestro caso no ha existido –como en Europa Occidental- ningún Plan Marshall; sino que el imperialismo, a través de sus organismos de crédito internacionales, ha hecho aún más profundas las consecuencias del endeudamiento, ensañándose con aquellos países que como la Argentina en los 90 cumplieron estrictamente con los deberes exigidos por el Consenso de Washington.
Las sucesivas renegociaciones de la deuda externa a través de diversos mecanismos (Plan Brady, megacanje y sucesivos canjes) no se ha traducido en un proceso de desendeudamiento. Por el contrario, ha significado un mayor endeudamiento, que tampoco se ha reflejado en una mayor acumulación interna, en obras públicas de envergadura, en planes de vivienda, en incremento sustancial de puestos de trabajo, ni en mejoras de las condiciones de vida del pueblo.
No es posible plantear una vía autónoma de desarrollo con la continuidad de estas políticas de convalidación de una deuda ilegítima.
Nunca dejamos de pagar esta deuda, y la pagamos –como alguna vez proclamó Avellaneda- sobre el hambre y el sudor de los argentinos; la pagamos con desocupación y precarización, con la destrucción y liquidación de las empresas del Estado, con la degradación de la educación y la salud pública, con la continuidad de las privatizadas, etc.
La deuda externa no disminuye, muy por el contrario, no deja de crecer. Desde 1983 se han pagado US$ 220.000 millones y se deben US$ 178.000 millones. La deuda con los organismos financieros nunca se dejó de pagar, más aún, con la salida de la convertibilidad, el Estado no ha hecho otra cosa que abonar y tomar nueva deuda. Entre el 2001 y el 2009, ascendió de 140.000 a los 178.000 millones. El pago de los intereses para el 2004 rondó los 5.000 millones de dólares, y en 2010 hace falta el triple, otros 15.000 millones de dólares. Hay pagos programados hasta el año 2041.
El denominado Fondo del Bicentenario fue implementado por el Gobierno nacional a través del DNU 2010/09 a fin de garantizar y eventualmente pagar con reservas disponibles servicios de la deuda externa: la suma de 6.569 millones de dólares, discriminados en 2.187 millones destinados al pago de deuda con organismos multilaterales y 4.382 millones para cancelar deuda con acreedores privados. Reconoce en su exposición de motivos que también persigue como objetivo ganar la confianza de los mercados internacionales y salir a tomar nueva deuda. Tener disponible en el Tesoro Nacional ese fondo, sin que sea necesario esperar la recaudación prevista en la Ley de Presupuesto, permitiría al Gobierno nacional abaratar el costo financiero. En otras palabras: lograr nuevos créditos con una tasa de interés anual del 5 % en lugar del 14 % que ha pagado la Argentina hasta hoy.
La ley de Presupuesto 26.546 ha previsto partidas para el pago de la deuda externa, y a fin de afrontar “amortización de deuda pública y otros pasivos” ha autorizado en su artículo 4º al Poder Ejecutivo para endeudarse por la suma de 40.000 millones de dólares, sin que esto desatara ningún escándalo público entre los viejos y nuevos defensores de la pretendida autonomía del Banco Central.
Ante la avalancha de amparos y medidas cautelares promovidas ante la Justicia, el Gobierno sanciona un nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia 298/2010, cuyo artículo 1º dice: Con la finalidad de la disminución del costo financiero por ahorro en el pago de intereses, créase el Fondo del Desendeudamiento Argentino que se destinará a la cancelación de los servicios de la deuda con tenedores privados correspondientes al ejercicio fiscal 2010, integrado por hasta la suma de U$S 4.382.000.000.-), que el Banco Central de la República Argentina deberá transferir al Tesoro Nacional de las reservas de libre disponibilidad.
El artículo quinto subraya que "la operación de crédito público necesaria para la constitución del Fondo del Desendeudamiento Argentino es una de las operaciones incluidas dentro de la autorización otorgada por el artículo 43 de la Ley 26.546" (Ley de Presupuesto). Crea una comisión bicameral de seguimiento del cumplimiento del Decreto.
A su vez, el Decreto 297 dispone la cancelación de la totalidad de los vencimientos de capital e intereses con organismos financieros internacionales hasta la suma de 2.187 millones de dólares; y en cumplimiento del mismo el Banco Central transfiere a cuentas del Tesoro Nacional dicho monto. La reacción de la oposición fue inmediata y provoca una nueva medida “suspensiva” del DNU por parte de la Jueza en lo Contencioso Administrativo Rodríguez Vidal.
La confrontación política desatada en todos los terrenos: parlamentario, judicial y mediático se ha convertido en una cortina de humo que no permite advertir cuáles son los intereses en juego.
Habría que recordar que el endeudamiento de nuestro país en las últimas décadas ha registrado dos hitos fundamentales: aumento de un 364 % en la dictadura, y de un 123 % durante el menemismo. Los resultados están a la vista. De las 500 empresas más importantes, dos tercios son extranjeras. Controlan el 69 por ciento de la producción, el 70 por ciento de las exportaciones y el 84 por ciento de las ganancias. De las 30 empresas líderes, sólo 5, son nativas. En la cúpula patronal del bloque dominante, el 82 por ciento, está integrada por firmas extranjeras o empresas argentinas multinacionales. Todas las estructuras operativas y administrativas del Estado Nacional fueron diseñadas en los años ´90, y hoy perduran.
Perdura la regresividad de la distribución del Ingreso, sigue sin poder alcanzar porcentajes significativos la participación de la clase trabajadora en el PBI.
No se ha avanzado en una transformación profunda que permita revertir las injusticias pasadas ya que se ha decidido no modificar en nada las reformas administrativas, institucionales y económicas de fondo que ha dejado funcionando el menemismo.
Se mantienen privatizadas áreas productivas estratégicas y los servicios públicos estatales. Continúa el disciplinamiento social mediante la desocupación y la precarización laboral. En los seis años que lleva éste último gobierno no se ha desterrado la oligopolización de los mercados, siguen beneficiándose las grandes empresas exportadoras multinacionales.
Continuamos con un Estado endeudado, dependiente de las divisas del mercado externo, empresas exportadoras fortalecidas y un mercado externo ejerciendo supremacía sobre el interno.
Debemos avanzar hacia un profundo cambio estructural, que debe contemplar la suspensión de los pagos de la deuda externa, su investigación y la independencia total de los organismos multilaterales de crédito.
Creemos que no es posible reiterar un pago total similar al efectuado al FMI en el 2006 : 10.000 millones de dólares, que fue efectuado por Decreto y con reservas, sin que ninguno de los voceros parlamentarios que hoy se muestran escandalizados por los decretos del Poder Ejecutivo hayan alzado siquiera la voz para oponerse.
El aquelarre organizado por casi todos los partidos de la oposición el 3/3/10, en el que coincidieran Carrió, Menem, la UCR, el PRO y los socialistas; tiene como objetivo que los intereses de la deuda externa del corriente año (15.000 millones de dólares) sean pagados (esto no se discute, dijo el Senador Sanz) con los recursos del Presupuesto. Ello supone que la Argentina debería salir a endeudarse en el mercado internacional (con el costo financiero de dos dígitos) o en su caso debería afrontarse la deuda a través del recorte de partidas presupuestarias destinadas a los planes sociales, jubilaciones y obras públicas.
Por su parte, la Presidenta de la Nación insiste en pagar parte de los servicios de la deuda externa con reservas a través del ahora llamado Fondo de Desendeudamiento; lo que permitiría que tal pago pudiera concretarse sin necesidad de limitar los objetivos económicos y sociales previstos en el Presupuesto.
Creemos que gobierno y oposición de derecha continúan planteando un falso dilema: pagar la deuda externa con ajuste o con reservas; cuando el problema consiste en resolver si se debe o no pagar una deuda que ha sido declarada ilegítima en virtud de la sentencia del Juez Ballesteros en el 2000; y que las sucesivas novaciones realizadas por los gobiernos constitucionales han pretendido convalidar.
Tanto uno u otro camino implican la inserción aún mayor de la Argentina en el marco de un sistema inmerso en una profunda crisis que es integral: crisis financiera, crisis real cíclica, energética, ecológica, del sector alimentario, política, ideológica y moral. Todas estas crisis se hicieron una sola crisis mundial a partir de Septiembre de 2008, de tal manera que querer convivir por separado con alguna de ellas, liberándose de otras, es un grave error. Pretender obtener mayores ventajas de una “mayor inserción en el mundo”, salir al mercado financiero a endeudarse fuertemente con un costo más accesible con el fin de pagar los servicios de la deuda externa; contraer deuda nueva para pagar deuda vieja, constituye una grave irracionalidad.
Entendemos que la decisión debe ser suspender el pago de la deuda externa y encarar con decisión el desafío de crear mejores condiciones de vida para el pueblo.
El temor al default no puede ser un obstáculo, cuando EE UU se permite ser el país más endeudado del mundo y no pagarle a nadie, y emitir sin control alguno los dólares y bonos del Tesoro con los que inunda los mercados internacionales.
Contra aquellos que recuerdan con preocupación el default del 2001 dispuesto por el entonces presidente Rodríguez Saa, con el aplauso enfervorizado de muchos legisladores que hoy son fervientes defensores de la “independencia del Banco Central”, uno de los dogmas del Consenso de Washington, afirmamos que lo que proponemos no es una medida desesperada o producto de la impotencia o la imposibilidad de pagar la deuda externa, sino una decisión soberana del pueblo.
Proponemos que se convoque a una consulta popular vinculante sobre la deuda externa, a fin de que el pueblo pueda conocer y decidir acerca de su destino; porque bien sabemos que el juego de las instituciones de la democracia formal, encarnada en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, no garantiza por sí mismo la democracia real, que el pueblo pueda expresarse libremente, sin presiones de ninguna índole, sobre uno de los problemas que condiciona el presente y compromete el futuro de nuestro país.
Cabe aclarar que no basta con suspender los pagos de los servicios de la deuda externa, si el ahorro continúa canalizándose hacia los beneficiarios de la renta petrolera, minera y agraria, los exportadores de granos y demás grupos económicos que se beneficiaron y continúan beneficiándose de la política económica del Estado argentino. La reindustrialización no dependerá fundamentalmente de las inversiones privadas, sino de la inversión y el crédito públicos. Pero si los fondos públicos –aún los que fueren producto de la decisión soberana de suspender los pagos de la deuda externa- se dirigen a empresas privadas que se hallan al borde de la cesación de pagos y dependen del subsidio estatal, es muy probable que una vez más –en lugar de ser empleados en la reactivación- contribuyan a incentivar la fuga de divisas o su inversión en planes de reestructuración que signifiquen más pérdidas de puestos de trabajo, como ocurre con muchas grandes grupos económicos nacionales y extranjeros.
Para salir del pantano de la dependencia, la Argentina debe incorporarse sin mayores dilaciones al ALBA, saliendo de la órbita del decadente sistema monetario internacional surgido en la postguerra de los acuerdos de Bretton Woods.
La suspensión de los pagos de la deuda externa constituye una necesidad para relanzar nuestra economía, para canalizar hacia la inversión productiva los fondos que son producto del trabajo argentino.
No ignoramos que esta decisión soberana tendría no pocos enemigos: políticos, economistas y empresarios que son voceros locales de los intereses del capital financiero internacional.
Pero la huella de nuestros próceres de Mayo, de los héroes de la Independencia (Belgrano, Castelli, Moreno, Artigas, entre otros) nos impone este camino. Es cierto que –así como en 1840 una flota anglo-francesa impuso un feroz bloqueo y unos años más tarde una cañonera británica pretendió imponernos el pago de una deuda con el Banco de Londres-, hoy el Imperio dispone de la IV Flota y los británicos han resuelto explotar el petróleo en el mar de nuestras Malvinas. Pero existen en nuestra América claros ejemplos de resistencia a los que debe sumarse la Argentina.
Somos una gran Nación. La historia no perdona a los pueblos que no adoptar las decisiones necesarias para construir un país sin hambre, ni pobreza, ni exclusión, verdaderamente independiente y con justicia social.
sábado, 30 de enero de 2010
SEGUNDO PLENARIO NACIONAL DE LA ORGANIZACIÓN
jueves, 21 de enero de 2010
Nacionales: CUANDO SE DECIDE PERDURAR A TRASCENDER

Ya no le queda margen político al gobierno para esquivar las decisiones trascendentes que se debían haber tomado hace seis años atrás. Ya no queda tiempo para recuperar el tiempo perdido, ni llorar por lo no realizado. La corporación financiera avanza. Los partidos que responden a los intereses de los grandes grupos económicos avanzan. La corporación judicial que defiende esos intereses avanza. Los grandes empresarios exportadores retiran el saludo, y están al acecho; al igual que las burocracias sindicales. El Imperio avanza.
Hoy, como siempre debió ser lo prioritario, cada minuto es importante en la impostergable tarea por unificar fuerzas tras la resistencia a los planes del Imperio en la región, y en la construcción de una verdadera y genuina fuerza política popular que brinde las herramientas necesarias que nos permitan concretar, en un Proyecto Nacional de Liberación, las conquistas hacia la independencia económica, política y cultural, hacia la libertad y felicidad que nuestro Pueblo se merece.
Hoy, como ayer, hace falta la grandeza política para reconocer que, en el mejor de los casos para algunos no se ha podido, y para otros sólo queda la condena popular del mote de la traición o el oportunismo. No hay más márgenes para “VERDADES QUE MIENTEN”. Es la hora de no temer, es la hora de no callar, es la hora de no especular, es la hora de la UNIDAD. Es la hora de LUCHAR por lo que siempre han peleados nuestros próceres y mártires a lo largo de nuestra historia: LIBERACION O DEPENDENCIA.
INTERESES FORANEOS:
Sin duda la decisión del gobierno de Obama es la de seguir orientando la política exterior de los EEUU hacia mayor dominación de territorios para garantizar la transferencia de renta hacia su metrópolis, más aún en plena crisis de su economía. En el 2009 se ha incrementado la desocupación (85.000 puestos en diciembre) y se produjo un nuevo debilitamiento del dólar, fundamentalmente porque no se detiene, ni detendrá el galope emisor de los papelitos verdes, sin entrar en los detalles de la timba financiera, llamada Wall Street. Norteamérica es el mayor deudor planetario. Las remesas del trabajo vivo argentino y mundial van a parar, en su forma monetaria, a los tesoros exhaustos de los países centrales. (1)
Un ejemplo claro de la voluntad de avance por sobre las soberanías de nuestros países es la constante militarización de nuestros territorios por parte de las tropas imperiales: en ese sentido va el restablecimiento de la IV Flota, patrullando las costas y territorio marítimo de Latinoamérica y del Caribe. Así como sus bases militares en nuestras fronteras terrestres, como en la Triple Frontera y en Colombia; como así también el avance de la V Flota de EEUU hacia el Golfo de Aden, y toda la militarización del mundo Oriental, estableciendo sus tropas terrestres en territorios con petróleo , gas, áreas comerciales y de transporte estratégicas. (2)
Por otra parte también es burda y evidente la intervención política del imperio en la vida de sus “colonias”. Así lo hizo en su apoyo a las dictaduras militares en nuestro país, su participación en el golpe al gobierno electo en Honduras, el mismo que preparan en Paraguay, las últimas declaraciones amenazantes de Hillary Clinton, la provocativa gira de Valenzuela, las continuas provocaciones contra Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, la contraofensiva en Irak, en Afganistán, como en tantos otros casos. Es clara la respuesta del Imperio frente a los cuestionamientos que se levantan desde el mundo “colonial” en América Latina y desde el bloque de la Organización de Cooperación de Shangai (China, Rusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán, India, Irán, Pakistán, Mongolia). (2)
EN ARGENTINA SE MANTIENE LA MATRIZ ECONOMICA E INSTITUCIONAL NEOLIBERAL:
Mientras tanto, en Argentina de las 500 empresas más importantes, dos tercios son extranjeras. Controlan el 69 por ciento de la producción, el 70 por ciento de las exportaciones y el 84 por ciento de las ganancias. De las 30 empresas líderes, sólo 5, son nativas. En la cúpula patronal del bloque dominante, el 82 por ciento, está integrada por firmas extranjeras o empresas argentinas multinacionales. Todas las Estructuras operativas y administrativas del Estado Nacional fueron diseñadas en los años ´90, y hoy perduran.(1)
Perdura la regresividad de la distribución del Ingreso, sigue sin poder alcanzar porcentajes significativos la participación de la Clase Trabajadora en el PBI, se sostiene la devaluación de los Salarios. No se ha avanzado en una transformación profunda que permita revertir las injusticias pasadas ya que se ha decidido no modificar en nada las reformas administrativas, institucionales y económicas de fondo que ha dejado funcionando el Menemismo. Se mantienen privatizadas áreas productivas estratégicas y los servicios públicos estatales. Continúa el disciplinamiento social mediante la desocupación y la precarización laboral. En los seis años que lleva éste último gobierno no se ha desterrado la Oligopolización de los Mercados, siguen beneficiándose las grandes empresas exportadoras multinacionales ( Cargil, Dreyfus, Bunge, Nidera, etc.).
En una palabra continuamos con UN ESTADO ENDEUDADO, DEPENDIENTE DE LAS DIVISAS DEL INTERCAMBIO COMERCIAL EXTERNO, EMPRESAS EXPORTADORAS FORTALECIDAS. UN MERCADO EXTERNO EJERCIENDO SUPREMACÍA SOBRE EL INTERNO. (3)
A esto hay que sumarle el incremento de la represión violenta, sin intervención judicial muchas veces, con ordenes directas del poder político, a los sectores mas vulnerables y sobre todo a diferentes reclamos de la Clase Trabajadora organizada.- Todo ello con la complicidad directa de gran parte de las burocracias sindicales aún encuadradas en distintas centrales, ligadas directamente al Gobierno Nacional.-
La deuda externa no disminuye, muy por el contrario, no deja de crecer. Desde 1983 se han pagado US$ 220.000 millones y se deben US$ 180.000 millones. La deuda con los organismos financieros nunca se dejó de pagar, más aún, con la salida de la convertibilidad, el Estado no ha hecho otra cosa que abonar y tomar nueva deuda. A fines del 2003, no sólo la deuda no había bajado un solo dólar, sino que trepó de los 140.000 del
PARA MUESTRA ALCANZÓ CON UN DNU:
Como si faltaran ejemplos de la crisis de representación y conducción política, y por si algún distraído e ingenuo pensaba que perduraba por siempre intacto el sentimiento, que tanto nos ha costado instalar al campo popular, sobre el NO PAGO DE LA DEUDA EXTERNA, FRAUDULENTA E ILEGÍTIMA, la Presidenta dio el sacudón necesario para que hoy todos nuevamente empecemos de cero. Todos, salvo honrosas excepciones, saliendo a defender la autonomía del Banco Central y/o el Fondo del Bicentenario para pagar la Deuda Externa, no la Interna ( lo que queda claro en nombre del Bicentenario, es que todavía nuestros próceres y nosotros no hemos concluido la tarea por INDEPENDIZARNOS DEFINITIVAMENTE).
En la primera semana del 2010 una nueva crisis política con ribetes de comedia conmueve al país. Una jueza en lo Contencioso Administrativo resuelve en dos horas y en feria reponer al destituido presidente del directorio del Banco Central, Martín Redrado, y “suspender” la vigencia del Decreto de Necesidad y Urgencia que crea el Fondo del Bicentenario.
La mayor parte de los medios de difusión y la oposición de derecha dicen que ambos decretos avasallan la autonomía del Banco Central y reclaman la inmediata convocatoria del Congreso.
En primer lugar, la Constitución Nacional no establece en forma expresa ninguna autonomía ni independencia del Banco Central. La independencia de los Bancos Centrales es un dogma impuesto por el Consenso de Washington y por el neoliberalismo, seguido fielmente en los 90 por Menem y Cavallo.
La independencia del Banco Central se complementa con la Ley de Entidades Financieras, y constituyen las principales herramientas políticas que garantizan el poder de los bancos sobre la economía y la vida de los argentinos. Estas leyes –herencia de los últimos períodos más nefastos de nuestra historia: la dictadura militar y el menemismo- hacen posible que gran parte del producto del trabajo de los argentinos se canalicen hacia la especulación, y no se reinviertan en la economía productiva.
El Decreto 2010/09 que crea el Fondo del Bicentenario es criticado por la oposición de derecha (PRO, UCR y Coalición Cívica) porque implica que una cantidad equivalente (6.500 millones de dólares) quede liberado en disputa dentro del presupuesto para atender necesidades económicas y sociales impostergables de nuestro país. No porque el Fondo del Bicentenario tenga como fin garantizar la confianza de los acreedores internacionales y eventualmente pagar la deuda externa. La oposición de derecha no se opone al pago de la deuda externa. Quiere se pague con los recursos ya previstos en el Presupuesto, o en su defecto contrayendo un nuevo endeudamiento con el FMI o el Banco Mundial. Se aduce que estos organismos de crédito están dispuestos a prestarle al país en condiciones mucho más favorables que en el pasado.
En cuanto al no pago de la deuda externa, se trata de una consigna que la oposición progresista –salvo algunas excepciones- ha abandonado desde hace mucho tiempo.
Hay una relación estrecha entre la independencia del Banco Central, la Ley de Entidades Financieras, el pago de la deuda externa y el mantenimiento de los vínculos con los organismos de crédito internacionales.
No se puede repudiar la deuda externa como fraudulenta e ilegítima y al mismo tiempo defender la sacrosanta independencia del Banco Central; como tampoco se puede plantear la justicia social y defender al mismo tiempo la propiedad privada contra la intervención estatal.
Vemos correcto la denuncia a la constitución del Fondo del Bicentenario porque con el mismo se pagaría parte de la deuda externa, fraudulenta e ilegítima, conforme lo ha establecido la sentencia del Juez Ballesteros, producto de la labor patriótica de Alejandro Olmos. Pero esto no alcanza, se debe convocar a una amplia movilización popular para luchar por el no pago de la deuda externa. De otra forma, se soslaya el debate en las organizaciones de masas sobre un tema archivado desde hace tiempo, y golpea en paralelo con la derecha con el único fin de hacer fracasar esta medida. Contribuye a la confusión general inducida por la derecha y los poderes mediáticos, que –bien lo sabe- tienen como objetivo crear nuevas condiciones de endeudamiento, reforzar los lazos de la dependencia y empeorar las condiciones de trabajo y de vida del pueblo argentino.
El control de la fuga de divisas y de la evasión fiscal no parecen figurar en la agenda de la oposición de derecha. Hoy todos defienden junto a Redrado la “independencia del Banco Central”, como si ella no fuera –hoy como ayer- el principal instrumento de las políticas de recolonización del país, emprendidas a partir de Menem-Cavallo y que en gran medida continúan hasta hoy.
Uno de los fraudes teóricos intelectuales más grandes de los últimos decenios es la idea de que los bancos centrales no hacen política, sino que se limitan a adoptar medidas técnicas sobre el conjunto de los mercados. Tales han sido las textuales palabras de Redrado. No serían políticas las decisiones que afectan al bolsillo de la gente, a sus ingresos o patrimonio. Gracias a este fraude se secuestra uno de los grandes instrumentos de la política económica del control social. Gracias a su independencia, los bancos centrales no son prácticamente responsables de nada de lo que hagan.
Y el hecho es de que no asumen ninguna responsabilidad respecto a la crisis mundial, a las inmensas cantidades de dinero que han inyectado en los mercados sin que nadie sepa a dónde van, al respaldo del capital financiero a expensas de la economía real.
No compartimos los fundamentos de la creación del Fondo del Bicentenario: reabrir el canje con los bonistas holdouts (“fondos buitre”) y el Club de París, pero no es esto lo que preocupa a oposición de derecha, sino el gasto público con los fondos del presupuesto liberados, que –según el dogma neoliberal- provocaría una mayor inflación.(4)
El Gobierno Nacional ha hecho lo imposible para obviar ésta discusión y nos ha entretenido durante años con un discurso en el atril por un lado, y la construcción de un capitalismo explotador entregado a los amigos (que nada tienen de “burguesía nacional” como ha intentado agitar) por otro.-
Lo principal ha sido que la concentración capitalista y por tanto sus consecuencias de explotación, miseria y perdida de Soberanía Nacional, ha ido incrementándose.-
Como base seguimos sosteniendo las consignas de la CGT de los Argentinos, que ya por 1968 exigía: La propiedad sólo debe existir en función social; Las y los Trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino también en la administración de las empresas y en la distribución de los bienes; Los sectores básicos y estratégicos de la economía pertenecen a la Nación: el comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia, los frigoríficos, los minerales y el agua, deben ser nacionalizados; los Compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no deben ser reconocidos; Los monopolios deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie; Sólo una Reforma Agraria, con las medidas legales que ello requiera, puede efectivizar el postulado de que la Tierra es de quien la Trabaja.
Desde CONVOCATORIA entendemos que jamás habrá solución alguna dentro de las estructuras del sistema Capitalista.- No es posible igualdad, ni justicia Social en el Capitalismo. Y en tal sentido reivindicamos el socialismo como objetivo a construir, aún con las particularidades nacionales que eventualmente sean necesarias como se viene intentando en otros países hermanos latinoamericanos.
Sin embargo, mas allá de ratificar estos principios, consideramos que es necesario que las organizaciones sindicales y movimientos políticos del campo democrático y popular convoquen a un debate nacional a realizarse en los sindicatos, organizaciones barriales y de desocupados, en las universidades y en los lugares de vivienda y trabajo, no sólo para repudiar la deuda externa ilegítima y fraudulenta, sino para discutir y acordar las bases de las medidas que el país necesita para felicidad de su Pueblo y de su SEGUNDA Y DEFINITA INDEPENDENCIA.
PARA NO VIVIR PAGANDO Y MORIR DEBIENDO, NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA FRAUDULENTA, ILEGAL E ILEGÍTIMA – DEROGACION DE LA CARTA ORGANICA DEL BCRA
CONVOCATORIA POR LA LIBERACION NACIONAL Y SOCIAL
Enero 2010
Recopilación de conceptos y datos estadísticos de los siguientes materiales:
(1) “SI PAGAMOS LA DEUDA NOS BATE EL FASCISMO, SI RESISTIMOS TRIUNFAN LOS PUEBLOS” - FeTERA Flores (colectivo de base de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina en CTA.) Aurora Tumanischwili Penelòn, Guillermo López
(2) “LA CONTRAOFENSIVA IMPERIALISTA-EL CASO HONDURAS Y EL MOVIMIENTO NACIONAL LATINOAMERICANO” - Héctor Menéndez
(3) “IAPI Auge y Decadencia” – Susana Novick
(4) “La independencia del Banco Central. Sus viejos y nuevos defensores” – Jorge Elizondo