lunes, 14 de mayo de 2018

LIBERACION O DEPENDENCIA DEL CAPITALISMO FINANCIERO INTERNACIONAL


UNA HISTORIA DE LUCHA ENTRE OPRESORES Y OPRIMIDOS EN NUESTRAS TIERRAS

Nuevamente aparece en la escena evidenciada, el arma de dominación económica que ha sometido a nuestros pueblos en estas tierras australes desde que hemos pretendido liberarnos de la Corona Española e inglesa hasta nuestros días, en una etapa, hoy, de mayor concentración del capitalismo financiero internacional. Desde aquellos primeros empréstitos que tomara la primer presidencia de una Republica liberal burguesa que traicionaba los esfuerzos emancipatorios de la Revolución de Mayo en el siglo XIX; desde aquella ilegitimidad del endeudamiento, que los unitarios cipayos de los intereses foráneos de ayer y hoy, manteniendo eternamente como grillete esclavista nuestros esfuerzos productivos y el saqueo de nuestros bienes naturales para sostener las burguesías de la gran metrópolis; siempre en franca traición y mentira al Pueblo, con golpes de estado o en democracias con golpes financieros; estas pocas familias parásitas oligárquicas han podido continuar, y hoy ellos mismos retomar, el control directo del Estado Nacional, debido a que ningún gobierno ni de facto ni democrático progresista de esta Republica liberal burguesa caduca y rancia, sostenida por la democracia representativa en la que el Pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus “representantes”, no solo, no han dejado de pagar serialmente, la ilegítima e ilegal Deuda Externa argentina, sino que menos aún se han propuesto salirse del sistema capitalista que la promueve.

  EL FMI NUNCA SE FUE PORQUE NUNCA DESTERRAMOS AL SISTEMA QUE LO SOSTIENE

Convocatoria Segunda Independencia había alertado luego de la crisis financiera ocasionada por Wall Street en EEUU el 2008, que la oligarquía internacional capitalista financiera, es decir las viejas familias banqueras históricas, se disponían a iniciar el camino hacia la imposición de un Nuevo Orden Mundial. Nuevo Orden Mundial que intenta imponer con la guerra de rapiña imperial un Gobierno Global, en el cual el viejo Dinero define el fin del neoliberalismo y junto con él a los nuevos ricos que se habían entusiasmado robando en la timba financiera a sus propios pueblos desde 1980 al 2010. Nuestra organización alertaba, y alerta, que en el 2010 se firmó un gran fideicomiso (el llamado “armisticio del agua”, y con la intención, cual gran aspiradora de capitales, provocar la falta de liquidez a nivel global en una instancia imperial de mayor concentración capitalista).

Convocatoria Segunda Independencia reafirma la necesaria organización política revolucionaria para enfrentar, no a una variante del sistema sino al sistema capitalista en general como la causa científica concreta de hambre, desempleo, guerra y muerte que lleva implícito este sistema de opresión mundial. “PELEAMOS CONTRA EL SISTEMA, NO CONTRA UNA DE SUS VARIANTES; NO HAY CAPITALISMO HUMANIZADO, NO HAY LUCHA ANTIMPERIALISTA SINO ES AL MISMO TIEMPO ANTICAPITALISTA”

EVOLUCIÓN DE LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA

Entendiendo por deuda externa a la suma de las obligaciones que tiene un país con respecto de otros, que se componen de deuda pública, es decir, la contraída por el Estado, y deuda privada, que es aquella que contraen los particulares en el exterior; podremos observar que el origen de la deuda externa argentina se remonta a los primeros empréstitos del SXIX. Podemos considerar nuestro proceso de endeudamiento desde el préstamo polémico contraído en 1824 bajo el gobierno de Martín Rodríguez a la Baring Brother, pasando por los empréstitos de principio del SXX. Luego el obsceno incremento de la deuda en la dictadura militar, y más tarde la estatización de la deuda privada, los endeudamientos en plenas democracias, hasta la continuidad de los pagos seriales de las mismas en gobiernos progresistas, hasta nuestros días; que como hilo histórico también podemos superponer al desarrollo del endeudamiento del pueblo argentino, todos los avances y retrocesos en los niveles de conciencia emancipatoria de clase que se han alcanzado por momentos para resistir, en otros para combatir la opresión capitalista imperial.

Primera etapa: Los empréstitos del SXIX

En primer lugar podemos indicar una primera etapa, con  los empréstitos del SXIX, que nos arroja los primeros datos de endeudamiento ya por el año 1818, a través de banqueros instalados en Buenos Aires, y que lograran una relación con banqueros ingleses para un empréstito con el fin de la construcción del puerto, crear un Banco Nacional, etc. Será el gobernador de Buenos Aires, en 1924, Martín Rodríguez quien, junto con su Ministro de Hacienda Bernardino Rivadavia, firmarán en Londres las sumas que deberemos de allí en más a la casa Baring Brother & Co., por un millón de libras esterlinas.  De dicho monto solo llegaron a Buenos Aires, casi 100.000 libras en oro, el resto quedó en el camino, entre gastos de anualidades de los banqueros e intermediarios privados. La garantía del empréstito, fue ni más ni menos, que las propias tierras de la provincia de Buenos Aires, las cuales fueron ofrecidas por Rivadavia con todo descaro, el mismo que mas tarde elevaría dicha garantía afectando a tierras públicas de la Nación.

Esta fue la primera piedra en los cimientos de una cultura de negociación en base a la entrega y a la dependencia externa que asumieron los gobernantes de turno, salvo pocas excepciones. Estos mezquinos intereses políticos y económicos, nos condenaban al destino de ser colonia y economía satélite proveedora de las grandes potencias, a las que someterían a decenas de generaciones de argentinos, nativos o por opción, las elites gobernantes en íntima connivencia con intereses privados extranjerizantes.  De allí en adelante solo veremos el perfeccionamiento de distintos instrumentos financieros y legales (o ilegales) para garantizar ganancias a unos pocos empresarios, la gobernabilidad fugaz de la casta política, pero sobre todo para el diseño y la arquitectura de las instituciones de un país sirviendo a la geopolítica mundial dirigida por un par de potencias que caminaban su transición del mercantilismo hacia la acumulación capitalista.

Podemos  nombrar algunos pocos intentos honrosos en aquellos años, como el gobierno de Rosas, quien intentara cancelar deuda y tuviera que soportar dos bloqueos comerciales por demorar los pagos a mediado de 1800. La suma de la deuda externa alcanzaba por esos años casi dos millones y medio de libras. Con la intención de Rosas de cancelar la deuda, y el anhelo popular por la emancipación de la usura internacional, se diseña un eslabón más en la cadena de dependencia económica y financiera. Así como el SXIX nos deja endeudados, con la cultura de la negociación financiera en base a la entrega y la dependencia externa; al inicio del SXX se diseñarían los mecanismos para garantizar los anhelos colonizadores, que ya expresara Canning  a Lord Granville a principio del siglo anterior: “Los hechos están ejecutados, la cuña esta impelida. Hispanoamérica es libre y si nosotros sentamos rectamente nuestros negocios ella será inglesa”[1]. Habiendo fracasado el intento de invadirnos, los ingleses proponen un mecanismo más sutil de dominación, que fue tomado como oportunidad para los gobiernos de principio del SXX.  

En el informe de 1881, del Dr. Agote, Presidente del Crédito Público Nacional,  la deuda externa argentina se estimó en 4.800.000 libras; y a través de un nuevo mecanismo de Refinanciación,  para luego cancelar la deuda en 1903. Un procedimiento poco transparente, en el cual pagamos deuda con más deuda, en sumas dudosas en su verdadero monto comprobable, y que será el segundo pilar de la arquitectura del endeudamiento externo argentino.  A partir de allí, los empréstitos fueron descaradamente utilizados como herramienta de control externo del sistema financiero argentino; “los objetivos, fueron como ocurre en la actualidad, seguir endeudándose para pagar deuda”.[2]

En esa espiral ascendente especulativa en al que ingresaba el país en mano de la usura internacional, y los intereses privados extranjerizantes, se llega, en la presidencia de Juárez Celman, a un punto de crisis insostenible que genera la conocida revolución radical, que pone en el gobierno nacional al Dr. Carlos Pellegrini. Los intentos del gobierno radical por rescatar de la quiebra al Banco Nacional, al Banco Hipotecario y al Municipal, no eran suficientes; y menos aún, luego de la decisión de girar a Londres los montos de nuevos créditos obtenidos para el rescate de la Baring. Ya diría cómodo con la idea de ser parte de la Europa pujante, y casi orgulloso de la situación, el Vicepresidente Roca: “Desde el punto de vista económico somos una parte integrante del imperio británico”[3].

Al finalizar el SXIX la deuda externa argentina ascendía a 884.222.743 pesos m/n.

Segunda etapa: Los empréstitos del SXX y el nuevo orden mundial de Breton Woods

Con el gobierno de Irigoyen, en 1916, el concepto de la finalidad del endeudamiento cambia, y el crédito se destina a la inversión en el desarrollo nacional en áreas estratégicas como la explotación de petróleo, la creación de la marina mercante de bandera nacional y un Banco Agrario, para incentivar la producción nacional. El senado opositor truncó la propuesta del Ejecutivo, y la única empresa estatal que surgió de este proceso, excepcional al concepto conservador sobre el manejo de la deuda, fue la creación de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales).

La política de austeridad de Irigoyen respecto del endeudamiento externo, concluirá con el advenimiento de Alvear al gobierno, para volver a poner al país en la senda anterior. Su gobierno aumentará la deuda externa a un poco más de mil millones de pesos m/n, cuadruplicándola. Con la tradición conservadora respecto del tratamiento de la deuda , llegamos a 1933, para mencionar entre tantas ventajas de esta política para las empresas extranjeras, al vergonzante Tratado Roca-Runciman. En dicho tratado, a parte de las cláusulas secretas que instaban al gobierno nacional a sancionar leyes favorables para la apertura de la economía nacional al capital británico, y para garantizar el monopolio ingle sobre el transporte; se creaba el Banco Central de la República Argentina con preeminencia de capitales ingleses, y se obligaba a nuestro país a comerciar el 85% de nuestras carnes para exportación a través de frigoríficos ingleses, y luego destinar el valor recaudado por las exportaciones al pago de los servicios de la deuda pública externa argentina.

En este marco de vergüenza política la voz del “Fiscal de la Patria”, don Lisandro de la Torre, denunciará el entramado de convivencia corrupta entre los empresarios ingleses y el gobierno nacional. En 1935 levantará su voz en el Senado de la Nación, a pesar de las amenazas del gobierno de A. P. Justo, para denunciar que: `”el gobierno inglés le dice al gobierno argentino  - no le permito que fomente la organización de compañías que le hagan competencia a los frigoríficos extranjeros-. En esas condiciones no podría decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio británico, porque Inglaterra no se toma la libertad de imponer a los dominios británicos semejantes humillaciones.” El nuevo Banco Central, con autonomía de los gobiernos nacionales y bajo control en más del 50% por bancos extranjeros, pasó a ser el nuevo agente financiero de la Republica. Seguíamos sumando más casos de estafa a la Nación, entre banqueros y políticos de turno. Una constante en la historia de la deuda pública argentina. Para 1936 la deuda externa ascendía un poco más de mil doscientos millones de pesos, y la deuda interna en 1937 la duplicaba ampliamente. Toda esta década, desde el golpe en 1930 a Irigoyen hasta el golpe de 1943, es el periodo de dependencia económica y entrega de soberanía nacional, que se hizo conocido como la Década infame.

En los primeros veinte años del SXX, y dejando atrás la Primera Guerra Mundial, el Reino Unido comienza un proceso de retroceso como potencia hegemónica en la economía mundial, y particularmente en América Latina. Comienza el proceso de expansión económica de EEUU. Los acuerdos internacionales de ambas potencias, como aliados en las guerras mundiales, repartiéndose la administración de sus “colonias”, y beneficiándose con la caída de la bolsa de Nueva York, en 1929, que provocara la Gran Depresión; sumerge, en los años ´30, en una crisis profunda a toda Europa,  y los capitales estadounidenses asumen una agresividad comercial para la expansión de su economía mientras los demás mercados se contraían. Para cuando EEUU ingresa, en 1941, a la Segunda Guerra Mundial, éste comienza a presionar a las supuestas colonias para su alineamiento en la contienda. En nuestro país todo estaba preparado para una pronta y afirmativa respuesta a la nueva potencia mundial, de la que comenzábamos a depender económicamente. Era impensada una respuesta negativa al sometimiento de la voluntad de las potencias aliadas, sobre la incorporación en la guerra de nuestro país (al ser pensada  Argentina, por el resto de los Estados, como colonia inglesa con capitales estadounidenses condicionando sus decisiones soberanas). Pero, un par de años antes del desenlace a favor de los aliados de la Segunda Guerra Mundial, y previo al diseño del nuevo sistema económico y financiero mundial liberal, con supremacía estadounidense en el Sistema de Breton Woods; el golpe de 1943 en nuestro país vino a desilusionar al nuevo gigante imperial y capitalista surgido en la escena mundial de posguerra.

Argentina mantuvo su neutralidad de ingresar a la Guerra, y con la llegada de Perón al gobierno, en 1945, éste da un giro en las relaciones internacionales y diseña un modelo económico y político dirigido a alcanzar la soberanía política e independencia económica con justicia social. Perón, nacionaliza el Banco Central, los ferrocarriles, las empresas de gas y teléfonos, y varias áreas estratégicas para tomar el control de la economía e invertir en la producción nacional. Argentina no se adherirá al Fondo Monetario Internacional, que se crea junto con el Banco Mundial, en julio de 1944 en Breton Woods; con el cual, entre otros tantos instrumentos para el nuevo orden económico mundial de posguerra, se propone al dólar como patrón monetario global.

Todo ello provoca la reacción del nuevo imperio estadounidense, y éste aplicará un bloqueo a la Argentina, que durara desde 1945 a 1952. La deuda externa que Argentina tenía con EEUU e Inglaterra para 1946 era de 2.000 y 3500 millones de dólares respectivamente. Al necesitar de importaciones, se le permite a nuestro país comprarle a EEUU con libras bloqueadas por Inglaterra, que más tarde, ésta última, decretará la inconvertibilidad de su moneda, pasando nuestro país a ser deudor exclusivo de EEUU.

En aquellos años nuestro Ministro de Hacienda expresará en el Consejo Económico y Social: “Sobre el dinero bloqueado el país no cobraba un solo centavo de interés, pero para disimular su emisor se emitían bonos de congelación y se pagaba interés. Yo he sacado como consecuencia que los ingleses con gran habilidad, nos cobraban interés con el dinero que nos debían”.[4]  En la primera presidencia de Perón, por primera vez nuestro país inicia un proceso de desendeudamiento, que concluye en 1952 con la cancelación de la deuda externa argentina. Alivio y festejo que nos dura unos pocos años hasta el golpe de 1955.

La potencia mundial hegemónica estadounidense, se propone truncar el proceso emancipatorio argentino, y acompaña y financia el golpe de 1955, con el cual se garantizará más tarde el ingreso de nuestro país al FMI; la renegociación de los acuerdos firmados con un nuevo actor financiero internacional: el Club de Paris; y la inversión de capitales externos con el objeto del control, extracción y explotación de nuestros recursos naturales (como por ejemplo el petróleo, el aluminio y otros minerales). “En Aluar se produce uno de los primeros casos de cuantioso endeudamiento privado que será asumido por el Estado”[5], en plena dictadura de Onganía.


Argentina estaba nuevamente en el concierto de las colonias del imperio norteamericano, no habiéndose decidido a salirse del sistema capitalista, se inserta como proveedora y asistente de los antojos de acumulación de riquezas del bloque occidental en plena guerra fría contra la URSS. La oveja descarriada vuelve al rebaño, y retoma las recetas conservadoras de endeudamiento externo y pago serial a sus dueños.

Previo al golpe militar de 1976, la deuda ascendía a 7.500 millones de dólares, y se utilizó a las empresas estatales para tercerizar el pedido de crédito externo, llevándolas por un lado a la bancarrota, para luego privatizarlas. “Así se endeudaron la Comisión Nacional de Energía Atómica, Agua y Energía, YPF, aerolíneas Argentinas, y una larga lista de empresas públicas más importantes, con matices verdaderamente escandalosos. Pero debemos consignar que era un endeudamiento nominal, porque los dólares iban a parar al Banco Central en todos los casos. Las empresas eran prestatarias del crédito externo, pero no eran usurarias ni usufructuarias de dicho crédito.”[6]


Tercera etapa: La última dictadura militar y la estatización de las deudas privadas. Mayor dependencia y acelerado endeudamiento del país

Esta etapa, no solo dolorosa y  repudiada por las mayorías populares de nuestro país en lo político y social, sino también en ella, se da origen a las características de la actual dependencia nacional respecto al problema del eterno endeudamiento y sometimiento económico; todo esto no antes con el Plan de aniquilamiento a las organizaciones revolucionarias que estuvieron a la altura del combate, contra un enemigo decidido a arrasar con lo que quedara de resistencia al sistema capitalista en América Latina.  

En esta etapa toman protagonismo los famosos “petrodólares”, que se originaban de la venta de barriles de petróleo  (los cuales no paraban de incrementar su valor en el mercado internacional), y aseguraban fluida y rebosante liquidez a los bancos estadounidenses y europeos.  El crédito fácil para los países subdesarrollados, fue como la miel para las moscas: irresistible. El endeudamiento crecía sin control alguno, y la especulación financiera internacional se expandía sin barreras legales a nivel internacional (como sigue ocurriendo hasta el día de hoy).  Es la etapa de esplendor del Ministro de Economía, el Dr. José A. Martínez de Hoz, de los “felices momentos” de viajes y electrodomésticos modernos gracias a la “plata dulce” y del “dólar barato”. También, de la famosa tablita que garantizaba la burbuja especulativa, que sobrevaluaba al peso e intentaba frenar a la inflación. Hasta que la burbuja explotó, y la cruel realidad dejó al descubierto las exuberantes deudas de las empresas privadas (incluidas las sucursales en Argentina de las multinacionales);  y hacia fines de 1980, principios de 1981, la dictadura militar no tuvo mejor idea, para garantizarse su continuidad, que estatizar toda la deuda privada. Lo cual, ya sabemos que no les alcanzó, y para sostener la gobernabilidad no tuvieron mejor idea que jugar con la vida de cientos de jóvenes y con el sentimiento nacional de todo el Pueblo. Para sostener el saqueo, la mentira y la muerte, nos embarcaron irresponsable y asesinamente en la Guerra de Malvinas; exponiendo, a su vez el conflicto a la posible y luego concreta derrota que nos alejaría aún más del objetivo, que seguimos manteniendo, por recuperar nuestras islas como parte del territorio nacional argentino.

Esta nueva estafa a la Nación, motivó la investigación del periodista Alejandro Olmos Gaona, que luego en 1982 hiciera efectiva una denuncia penal, la cual analizaba el endeudamiento externo durante la dictadura militar. Se centraba en los tres pilares de la política económica de Martínez de Hoz: “la reforma financiera y la pauta cambiaria (devaluación progresiva del peso), la apertura económica y la desindustrialización, y el desmantelamiento estatal y la represión de la resistencia”[7]. Todo ello se garantizó con la modificación de las leyes, para disfrazar de legal los procedimientos ilegítimos.  El juez Ballestero dictaminará, sobre dicha causa en el año 2000, que ante el escandaloso y arbitrario desmanejo, y la dudosa connivencia entre el Gobierno y empresarios privados en negocios desfavorables para la Nación, el archivo de la causa no impediría una Investigación necesaria a ser realizada por el Honorable Congreso de la Nacional a fin de evaluar las consecuencias, y determinar la responsabilidad política de los actores involucrados en el endeudamiento externo argentino (en estos términos el juez remite la causa al Congreso Nacional; donde allí es cajoneada hasta el día de hoy).


Cuarta etapa: La vuelta a la democracia, y una desilusión y traición tras otra

Debemos decir que cuando el Dr. Raúl Alfonsín asume en 1983, y con la sanción de la ley 23.062 que establece que todas las normas jurídicas y actos administrativos emanados de las autoridades de factos carecen de validez jurídica, se inicia un proceso de investigación del endeudamiento en la última dictadura militar, ordenada por el Juez Ballesteros, y que con muchas dificultades llevan a delante expertos del Banco Central. Dicha investigación expone conclusiones vergonzosas, y que lamentable hasta el día de hoy no se ha tenido la voluntad y decisión política de sancionar a los responsables, internos como foráneos, de la gran estafa nacional y financistas de la última dictadura genocida militar.

Según dicha investigación, algunos de los mecanismos, ilegales e ilegítimos, utilizados para multiplicar la deuda externa argentina en aquellos años, fueron:
  • Anomalías en la concertación de seguros de cambio
  • Autoprestamos (ej. en: Fiat, Suchard, Reanult Argentina, Selva Oil, etc.)
  • Aportes de capital disfrazados de préstamos financieros
  • Sobrefacturación y abultamiento de la deuda (ej. en: Parques Interama, Cogasco S.A.)[8]

                                                                                                                 
Con la llegada del presidente Menem (la duda externa estaba en 63 mil millones de dólares), su Ministro de Economía, el Dr. Domingo Cavallo, comenzó una campaña de intenso desprestigio a las dependencias y empresas estatales, la cual alcanzó también al Banco Central. Desprestigiado y apuntado por la desconfianza en sus informes y estadísticas, Cavallo propone que no sea el Banco Central el agente que maneje la deuda privada, y opta por el City Bank para ello. Es decir, pone en manos de la banca estadounidense a determinar cuánto se le debe al sector privado internacional y los invita a ser parte de la fiesta. En este sentido, de grandes negociados y connivencia entre banqueros privados, EEUU y el gobierno nacional, es que se diseña el Plan Brady, que consistió, a grandes rasgos, en la refinanciación de la deuda que el Gobierno Nacional tenia con los grandes bancos extranjeros, principalmente norteamericanos ( de hecho, el programa lleva el nombre del Secretario del Tesoro de EEUU, Nicolás Brady). Claro que el plan favoreció ampliamente a los banqueros y al propio EEUU, y significó una nueva estafa a la Nación Argentina. En ese momento, en 1992, la deuda ascendía a 70 mil millones de dólares, de los cuales 30 mil millones correspondían a la deuda a bancos estadounidenses y europeos.

Con el Plan Brady, y al abrirse para el país los mercados financieros, aparecen, en nuestra telenovela dramática y eterna sobre el endeudamiento externo argentino, nuevos actores internacionales que verán al endeble sistema financiero nacional como la gallina de los huevos de oro para sus negocios: los fondos de inversión, internos y externos.  Estos últimos, junto con los organismos internacionales, desplazaran de la escena financiera a los conocidos bancos comerciales, y pretenderán manejar ampliamente el mercado financiero.  Si algo faltaba para entregar  nuestra matriz económica y financiera, el menemismo también avanzó en dirección a la privatización del sistema previsional, que le ocasionó al Tesoro la merma en la recaudación a partir de 1994 (que en seis años significaban unos 24mil millones de peos). La situación se tornaba insostenible. Al mermar los créditos por la crisis financiera rusa, y al no poder asumir los compromisos de deuda, el sistema colapsa; y hacia fines del año 2000 el gobierno debe decidir por tres alternativas: “a) obtener nuevos créditos de organismos internacionales, b) plantear una “espera” a los acreedores, o c) negociar una “quita” del principal interés y/o intereses.”[9]  Menem deja el gobierno con una deuda externa incrementada en 190 mil millones de dólares.

Las opciones políticas debieron esperar a la asunción del gobierno siguiente del Presidente De la Rua; cuyo ministro de Economía, Machinea, optó por el pedido de nuevos créditos a los organismos internacionales a través de la propuesta del Blindaje financiero. Ante el fracaso del blindaje, más tarde, y con la vuelta de Cavallo como Ministro de Economía, se intenta la propuesta para negociar una espera y/o una quita con el famoso Megacanje, en mayo del 2001. Con el Megacanje se intenta ganar tiempo cambiando bonos de corto plazo a largo plazo; pero era solo un paliativo. Ante la crisis financiera provocada por el desfinanciamiento y la apertura desmedida de los años ´90, Argentina entra inevitablemente en default. Vale citar que por estas maniobras se ha perjudicado una vez más a la Nación, y que por ello están denunciados Roque Fernandez (Ministro de Economía 1996/1999), Domingo Cavallo (Ministro de Economía 1989/1991 – 1991/1996 – marzo/diciembre 2001) y Daniel Marx (Secretario de Finanzas del Ministerio de Economía – 1999/2001).

El caos económico y social era general, ocasionado por decisiones políticas desastrosas, que llevaron a consecuencias como: “el derrumbe del sistema financiero con la consecuente desaparición del crédito, las restricciones a la utilización de depósitos bancarios (“corralito” y “corralón”) y la caída de demanda motivada por el deterioro del poder adquisitivo de la población a consecuencia de la inflación.”[10]   Ante la renuncia de De la Rúa, el anuncio sobre la insolvencia argentina para hacer frente a su deuda externa, lo realiza frente a la Asamblea Legislativa, el nuevo y por poco tiempo presidente (desde 23 al 30 de diciembre del 2001), el ex-gobernador de la provincia de San Luis,  Adolfo Rodriguez Saá.

En 2003, luego de 5 presidentes que seguía llevándose puesto la resistencia popular en los piquetes sostenidos durante una década, asume la presidencia de la Nación, Néstor Kirchner; quien intentará modificar la actitud conservadora y sumisa frente a los acreedores externos, y diseña una propuesta de reestructuración para alcanzar una “espera” en el pago y una “quita” de la deuda. Con el Canje del año 2005, se reestructura el 76% del total de la deuda (unos 78 mil millones de dólares sobre un total de 102mil millones); se obtiene una quita del 55% (sin contar los 24mil millones que no deciden ingresar a la reestructuración – el gobierno habla de una quita del 66% como si nunca fuera a pagar este monto que queda por fuera, y que luego se presenta en la escena con el litigio “Griesa-Buitres contra el Estado argentino”); el pago de intereses se reduce al 10% de las exportaciones en esos años; y por último se define que el 37% de los pasivos de la deuda pasen a moneda nacional (para disminuir la dependencia de las divisas extranjeras).

En este logro financiero, que significa un ordenamiento del caos frente a la crisis financiera nacional previo al default, podemos decir que el pago al FMI tuvo un contenido y mensaje más político que económico, ya que al cancelar la deuda con dicho organismo internacional, ésta significaba sólo el 7% de la misma. Este gesto audaz político buscó recuperar confianza en el sistema financiero argentino, tan vapuleado en las últimas décadas.

A la distancia, y habiendo pasado tiempo de aquella propuesta de reestructuración, anunciada con pompas y platillos, y con toda la emoción popular por la supuesta “emancipación” del FMI; se incia el Canje del 2005, y es presentado como un logro el serial pago de deuda odiosa e ilegítima, sobre todo como retórica política para poder afianzar el sentimiento nacional (que junto con el NO AL ALCA que pudiera conseguir la movilización popular, encendían rebeldías). Gran parte de ello garantizó al gobierno el apoyo con el que no había llegado mediante las elecciones, y poder tener mayor maniobra en las decisiones políticas, recuperar confianza en el sistema financiero interno, y garantizar solvencia para la contención de las necesidades sociales más urgentes, y tiempo para poder apostar al consumo interno. Pero lejos se estuvo de cambiar radicalmente la matriz agroexportadora extractivista y usurera dependiente del pago de una deuda externa, en su mayoría ilegal e ilegítima, que todavía espera por la sanción a los responsables del daño y traición a la Patria. La deuda externa no solo no ha disminuido con el canje del 2005, sino que en esos años también seguía incrementándose.[11]  

Allí, ya indicábamos que no alcanzaba con las valiosas e importantes exaltaciones retóricas patrióticas, frente a la agresión de los “Fondos Buitres” que han encontrado acogida en el estadounidense Juez Thomas Griesa; pero no son mucho menos “Buitres” los administradores de ese 93% de los bonistas (más allá de los pequeños inversionistas que allí depositan su confianza y futuro) a los que seguimos pagando; ni tampoco son inocentes los autodenominados acreedores del “Club de París”; o los reclamantes ante el CIADI, que ya habíamos pagado; o el FMI, al que oportunamente se le liquidara el monto demandado; sin anunciar y decidir nuestro retiro como miembros integrantes de dicho organismo internacional.

Estas son las reglas del “libre mercado” capitalistas; esas mismas reglas son las que nos someten a los intereses de REPSOL, de CHEVRON, BARRICK GOLD, Pan American Energy, Monsanto y tantas otras denominadas “inversiones productivas”. Ellas son, en realidad, manifestaciones del actual capitalismo extractivista que, junto a estas muestras brutales del capital financiero, nos integran al sistema mundial dominado por el Imperialismo.

Es por eso que tenemos que levantar las banderas de una acción antiimperialista y anticapitalista, en el camino de retomar la consigna: LIBERACION o DEPENDENCIA.

Ciertamente, el gobierno kirchnerista no fue el principal tomador de esta deuda, pero sí es responsable de haber convalidado los reclamos, alimentando a diferentes “buitres”, como los mencionados, y no haber avanzado por otros caminos decididos para la Defensa Nacional y para mayor Independencia económica del Capital, cuando la energía puesta por el pueblo en la calle en el 2001 había creado condiciones para hacerlo.

Nunca dejamos de pagar esta deuda, y la pagamos –como alguna vez proclamó Avellaneda- sobre el hambre y el sudor de los argentinos; la pagamos con desocupación y precarización, con la destrucción y liquidación de las empresas del Estado, con la degradación de la educación y la salud pública, con la continuidad de las privatizadas, etc.
La deuda externa en democracia no disminuye, muy por el contrario, no deja de crecer. Desde 1983 se han pagado US$ 220.000 millones y se deben US$ 178.000 millones. La deuda con los organismos financieros nunca se dejó de pagar, más aún, con la salida de la convertibilidad, el Estado no ha hecho otra cosa que abonar y tomar nueva deuda. Entre el 2001 y el 2009, ascendió de 140.000 a los 178.000 millones. El pago de los intereses para el 2004 rondó los 5.000 millones de dólares, y en 2010 hizo falta el triple, otros 15.000 millones de dólares. Hay pagos programados hasta el año 2041.

El denominado Fondo del Bicentenario fue implementado por el Gobierno nacional kirchnerista a través del DNU 2010/09 a fin de garantizar y eventualmente pagar con reservas disponibles servicios de la deuda externa: la suma de 6.569 millones de dólares, discriminados en 2.187 millones destinados al pago de deuda con organismos multilaterales y 4.382 millones para cancelar deuda con acreedores privados. Reconociendo en sus exposiciones motivos que también persiguen ganar la confianza de los mercados internacionales y salir a tomar nueva deuda. Tener disponible en el Tesoro Nacional ese fondo, sin que sea necesario esperar la recaudación prevista en la Ley de Presupuesto, permitía al Gobierno nacional abaratar el costo financiero. En otras palabras: lograr nuevos créditos con una tasa de interés anual del 5 % en lugar del 14 % que venía pagando la Argentina.

El artículo quinto subraya que "la operación de crédito público necesaria para la constitución del Fondo del Desendeudamiento Argentino es una de las operaciones incluidas dentro de la autorización otorgada por el artículo 43 de la Ley 26.546" (Ley de Presupuesto). A su vez, el Decreto 297 dispuso la cancelación de la totalidad de los vencimientos de capital e intereses con organismos financieros internacionales hasta la suma de 2.187 millones de dólares; y en cumplimiento del mismo el Banco Central transfiere a cuentas del Tesoro Nacional dicho monto. La reacción de la oposición fue inmediata y provocó una nueva medida “suspensiva” del DNU por parte de la Jueza en lo Contencioso Administrativo Rodríguez Vidal.
La confrontación política desatada en todos los terrenos: parlamentario, judicial y mediático se convierte en una cortina de humo que no permite advertir cuáles son los intereses en juego.[12]

Habría que recordar que el endeudamiento de nuestro país en las últimas décadas ha registrado dos hitos fundamentales: aumento de un 364 % en la dictadura, y de un 123 % durante el menemismo. Los resultados están a la vista. De las 500 empresas más importantes, dos tercios son extranjeras. Controlan el 69 por ciento de la producción, el 70 por ciento de las exportaciones y el 84 por ciento de las ganancias. De las 30 empresas líderes, sólo 5, son nativas. En la cúpula patronal del bloque dominante, el 82 por ciento, está integrada por firmas extranjeras o empresas argentinas multinacionales. Todas las estructuras operativas y administrativas del Estado Nacional fueron diseñadas en los años ´90, y hoy perduran. Perdura la regresividad de la distribución del Ingreso, sigue sin poder alcanzar porcentajes significativos la participación de la clase trabajadora en el PBI.

No se ha avanzado lo necesario en el gobierno kirchnerista, para hoy no quedar desprotegidos frente este nuevo y cruento embate del Imperio; habiendo contado con el empuje económico y político en la región acompañado por gobiernos populares y en algunos casos decididos a encaminarse hacia el Socialismo. El kirchnerismo no se decidió por una transformación profunda que permita revertir las injusticias pasadas, ya que optó por no modificar en nada las reformas administrativas, institucionales y económicas de fondo que había dejado funcionando el modelo neoliberal menemista. Se mantuvieron privatizadas áreas productivas estratégicas y varios de los servicios públicos estatales. Continuó el disciplinamiento social mediante la desocupación, la precarización laboral y las prebendas. No se desterró la oligopolización de los mercados, y se expandió la extranjerización de la Tierra. Se siguieron beneficiando las grandes empresas exportadoras multinacionales, sobre todo las ligadas al monocultivo sojero.
Se continuó con un Estado endeudado, dependiente de las divisas del mercado externo (cuyas estructuras neoliberales no se modificaron, y menos se garantizó la estabilidad laboral con el prometido pase a planta permanente para consolidar un Estado Nacional fuerte), empresas exportadoras fortalecidas y un mercado externo ejerciendo supremacía sobre el interno.

Cuando eran oposición tanto Carió, la UCR, el PRO y el socialismo, tampoco el control de la fuga de divisas y de la evasión fiscal parecían figurar en sus agendas. Hoy, como lo hicieron ayer, junto a Redrado, Todos defienden la “Independencia del Banco Central”, como si ella no fuera el principal instrumento de las políticas de recolonización del país, emprendidas a partir de Menem-Cavallo y que en gran medida continúan hasta hoy. Uno de los fraudes teóricos intelectuales más grandes de los últimos decenios es la idea de que los bancos centrales no hacen política, sino que se limitan a adoptar medidas técnicas sobre el conjunto de los mercados. ¿No serían políticas las decisiones que afectan al bolsillo de la gente, a sus ingresos o patrimonio? Gracias a éste fraude se secuestra uno de los grandes instrumentos de la política económica del control social. Gracias a su independencia de los intereses políticos de la Nación, los bancos centrales no son prácticamente responsables de nada de lo que hagan (mayoritariamente dependientes en el mundo, de la familia de banqueros Rothchild). Y el hecho es que no asumen ninguna responsabilidad respecto a la crisis mundial, a las inmensas cantidades de dinero que han inyectado en los mercados sin que nadie sepa a dónde van, al respaldo del capital financiero internacional, la fuga de capitales, la depreciación de nuestra moneda, todo a expensas de la economía real, la producción nacional y las familias trabajadoras populares.
Fuente: Deuda Externa: ¿Por qué hay que dejar de pagar? Por José Castillo – Octubre de 2013
 
 Con el gobierno Macrista, a Enero del 2018, la Deuda Externa Argentina asciende en un 35% más


Cuarta etapa: En manos de los Gerentes del Gobierno Global del capitalismo financiero internacional
Como vemos hoy, y ante la entrega en bandeja de plata del Estado Nacional a los gerentes directos de las empresas transnacionales y banqueros del viejo Dinero; nada del sistema de opresión ha cambiado (más allá de los avances tecnológicos). Hoy no estamos en una etapa de avance neoliberal, hoy nos encontramos en la transición a un Nuevo Orden Mundial hegemonizado por la ortodoxia oligárquica del viejo liberalismo financiero capitalista imperial. Lo que se agudiza es la etapa de mayor concentración imperial del capitalismo financiero en manos de las históricas familias banqueras anglosajonas y sionistas, en clara disputa intercapitalista con otras potencias, pretendiendo su supremacía en un mundo con ciertos “obstáculos” para sus planes. Como los son, para esta elite oligárquica internacional, a saber: el problema demográfico mundial (sobra gente, escasean recursos, y deben concentrar ganancias), o los estorbos políticos, sociales, culturales, religiosos y hasta militares de los pueblos y naciones “soberanas” que se resisten al sometimiento.

La gradualidad de la que desde el inicio habló el gobierno macrista de los CEOs, no sólo nos habla de lo paulatino de la entrega, sino también del pretendido sometimiento al control definitivo y efectivo por parte del Imperio de nuestra economía, de nuestro comercio, de nuestras tierras…del control efectivo de Todo nuestro Territorio Nacional. A ello responde la Tercer Reforma del Estado, en la cual se pretende el aniquilamiento de nuestro Estado-Nación, para control directo absoluto del manejo de nuestras fronteras, de nuestros recursos, de nuestros lagos, ríos, mares y nuestros hielos continentales y Antártida. Nuestro territorio cada vez más militarizado, cada vez más intervenido, cada vez más controlado. Ya con las primeras visitas de Obama, luego con los elogios de Trump, la llegada del G20 y la OMC, el FMI gradualmente volvía a indicar sus recetas de ajuste para nuestro pueblo. No es que ahora, por desorientados y preocupados por la crisis financiera internacional (que sus mismos jefes extranjeros provocan para acumulación de más renta de la timba financiera) salen corriendo a pedir guita al FMI. Ya había dejado el Fondo Monetario Internacional sus indicaciones en las inspecciones que retomaron en el año 2016, sobre los “consejos” a seguir, según el artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI, del cual formamos parte, ya que en estos años nunca nos fuimos. Podemos deducir que dentro de esos “consejos” poco creativos para sostener su sistema de usura capitalista, las unidades de negocios de Mauricio Macri, conducidas por los Aranguren, los Brown, los Etchevere, los Caputo, etc. (léase ministerios, de Energía, Comercio, Agroindustria, Finanzas, etc.), ya fueron dando gestos positivos para el FMI en relación a la garantía de la renta, apertura y libre comercio para multiplicar sus ganancias; del camino emprendido hacia una Reforma Previsional completa, la Reforma Laboral, junto con la Reforma del Estado, aumentos de Tarifas que benefician a empresas transnacionales de servicios “públicos”, entre tantas penurias y ajustes para nuestras vidas. Sólo hoy, están yendo a buscar lo que le han prometido luego de hacer bien parte de los deberes que estamos padeciendo “gradualmente” durante estos dos años y seis meses de gestión liberal cipaya.

Todo fue gradualmente, y gracias a las burocracias sindicales como sociales que se enquistan en el campo popular, para frenar y contener el descontento social; soportamos los globitos, la revolución de la alegría, los buenos modales hipócritas de los nenes bien asesorados por Duran Barba, la expectativa de la lluvia de inversiones, luego el aire fresco del financiamiento externo directo que llegaba por las tasas bajas, el negocio de la bicicleta financiera rentable de las Lebacs…y ¡de repente la suba de las tasas de interés en EEUU! ¡Fuga de capitales en masa del país! Primero se fueron los grandes especuladores e inversores, más tarde los amigos empresarios del gobierno, el pago de las Lebacs para ellos mismos…y el último que apague la luz. Con la asistencia, ayuda y giros de capitales del BCRA, el primero en irse con “sus” dólares  fue el JPMorgan, luego los dólares de los bancos amigos; más tarde, de un día para el otro, el BCRA cierra un crédito con el Banco de Basilea, y en menos de 48hs pide cancelar y también se lleva capitales del país.  Luego del vencimiento para el pago de las Lebacs, un dólar superando los $30, una inflación anual cercana al 40%, y un Tesoro Nacional con un 80% de sus supuestas reservas endeudadas; sólo quedarán para seguir ajustando y esquilmando, los pequeños empresarios del campo y pymes, depósitos de pequeños ahorristas, etc.; junto con la clase trabajadora argentina y las familias precarizadas, sin empleo y pobres del país. Pagaremos con el hambre, la pobreza, la violencia social y la represión, la gran fiesta de estos atorrantes ladrones de guantes blancos de ayer y de hoy.

Lo que queda en el horizonte nos es conocido: una brutal devaluación del peso y los salarios, con alza en los precios e inflación, cierre de fábricas y aumento de la desocupación, tarifas impagables de servicios públicos básicos indispensables,  el Estado Nacional reestructurado con más de 13.000 puestos de trabajo eliminados, tercerizados y/o provincializados sin presupuesto. Un Estado-Nación débil, sumiso y de rodillas a los intereses extranjeros. Nos provocan el caos y luego nos presentan la solución: toda la atención y suplicas ahora en el FMI para que nos salve; luego de la fuga de capitales por ellos promovida, el próximo pago de las Lebacs (que no son ni más ni menos que deuda emitida por el BCRA y mayoritariamente por ellos compradas)…todos ellos ganan. El FMI se hace cargo de las políticas del país, la Dea ocupa la triple frontera, la Patagonia se militariza para saqueo de bienes naturales, y nos siguen doliendo Santiago y Rafael; el misterio del Aras San Juan en mar argentino cercano a nuestras Islas Malvinas que no se esclarece, Patricia Bullrrich sigue invitando al festín a sus amigos de las agencias de inteligencia extranjeras y ansiosa por aplicar a fondo la ley antiterrorista que le dejaron…  y nosotros una vez más en taparrabos y a los gritos esperando que nos salve no sabemos qué “Jefe o Jefa”. ¡¡BASTA!! No hay espacio para propuestas y desgaste en más de lo mismo, cuando está directamente en juego nuestras vidas, las de nuestras familias, y el futuro del país. No hay 2019 sino aparecen hoy las conducciones y organizaciones que vayan pariendo las luchas concretas, y convoquen a la Coordinación efectiva para combatir sin especulaciones electoralistas al enemigo que avanza.

-       “Cuando la Patria está en riesgo, todo está permitido menos no defenderla” –
 General San Martín

Como base seguimos sosteniendo las consignas de la CGT de los Argentinos, que ya por 1968 exigía: La propiedad sólo debe existir en función social; Las y los Trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino también en la administración de las empresas y en la distribución de los bienes; Los sectores básicos y estratégicos de la economía pertenecen a la Nación: el comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia, los frigoríficos, los minerales y el agua, deben ser nacionalizados; los Compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no deben ser reconocidos; Los monopolios deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie; Sólo una Reforma Agraria, con las medidas legales que ello requiera, puede efectivizar el postulado de que la Tierra es de quien la Trabaja; rescatando algunos de los 21 puntos de la Multisectorial que se va desplegando en todo el país.

Desde CONVOCATORIA SEGUNDA INDEPENDENCIA entendemos que jamás habrá solución alguna dentro de las estructuras del sistema Capitalista.  No es posible igualdad, ni justicia Social en el Capitalismo. Y en tal sentido reivindicamos el Socialismo como objetivo a construir, aún con las particularidades nacionales que eventualmente sean necesarias, como se viene intentando en otros países hermanos latinoamericanos.

Sin embargo, más allá de ratificar estos principios, consideramos que es necesario que las organizaciones sindicales y movimientos políticos del campo popular convoquen a un debate nacional a realizarse en los sindicatos, organizaciones barriales y de desocupados, en las universidades y en los lugares de vivienda y trabajo, no sólo para repudiar la deuda externa ilegítima y fraudulenta, sino para discutir y acordar las bases de las medidas que el país necesita para felicidad de su Pueblo y de su SEGUNDA Y DEFINITA INDEPENDENCIA.

PARA NO VIVIR PAGANDO Y MORIR DEBIENDO,
NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA FRAUDULENTA, ILEGAL E ILEGÍTIMA
DEROGACIÓN DE LA CARTA ORGÁNICA DEL BANCO CENTRAL
NO AL FMI INTERVINIENDO EN LA SOBERANÍA ARGENTINA

CONVOCATORIA POR LA LIBERACIÓN NACIONAL Y SOCIAL
SEGUNDA INDEPENDENCIA
 “Es deuda odiosa aquella contraída y utilizada contra los intereses de los ciudadanos de un país. Dicha deuda es ilegítima, por lo tanto no es exigible y no tiene por qué ser pagada por los ciudadanos de ese país, a lo sumo podría ser considerada deuda personal de quienes las contrajeron y/o convalidaron.”
(Principio aplicado por el General San Martín, en Lima, siendo Protector de la Libertad del Perú)


[1] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 4 / Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[2] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 5/ Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[3] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 6/ Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[4] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 9/ Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[5] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 9/ Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[6] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 10/ Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[7] “La causa Olmos y un fallo contra la deuda externa de la dictadura”/Gaceta digital “El Historiador”/ Director Gral. y Editor responsable: Felipe Pigna
[8] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 14/ Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[9] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 18/ Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[10] “Historia y evolución de la Deuda Externa Argentina”-pág. 22/ Elio H.H. Carro / Octubre 2006
[11] ¿Hay que pagar la deuda externa? por Jorge Elizondo


[12] ¿Hay que pagar la deuda externa? por Jorge Elizondo